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Candados

  • Candados, el primer sistema de seguridad de la historia

    Los candados son la primera cerradura y sistema de seguridad portátil de la historia. Hasta día de hoy, se utilizan para múltiples necesidades y servicios. Constituyen el sistema de seguridad perfecto en casos en los que no se quiere (o no es posible) instalar una cerradura fija.

    El candado es un elemento muy presente en aplicaciones y usos cotidianos. Al existir varios formatos, tamaños y de distintos materiales, son capaces de adaptarse a diversas situaciones y necesidades. Esto hace de el candado un sistema polivalente y escalable de seguridad.

    El origen de los candados

    Los primeros candados datan de la época romana (año 500-300 a. de C.). Estos candados constaban de una caja, un manguito fijado y una varilla doblada que se insertaba para bloquear y desbloquear el sistema. También encontramos la presencia de el candado en China desde los años 25-220, que operaban con muelles de división. Este tipo de candado se fabricaba en materiales como bronce, plata y latón. Algo más tarde, en el año 850 en Inglaterra, se utilizaban candados con mecanismos de púas de primavera. Es en el año 1000 cuando de denomina a este sistema de seguridad tal y como lo conocemos hoy en día: candado.

    A lo largo de los años, el candado ha ido evolucionando, mejorando su seguridad a través de distintos sistemas de cierre. En cuanto al material, bien es cierto que hoy en día se siguen utilizando algunos de los que se empleaban inicialmente. Aún así, actualmente también encontramos el uso de otros materiales, tales como el aluminio y el acero, entre otros.

    Tipos de candados, ¿cuál escoger?

    Existen distintos tipos de candado para diferentes necesidades y situaciones. Sus usos más habituales son proteger el acceso a terrenos, viviendas, locales, barcos, bicicletas, objetos de valor, taquillas, maletas, etc.

    Lo primero que tenemos que hacer para decidir qué tipo de candado es el idóneo para la situación que se nos presenta, es analizar la misma. Y, ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de escoger un candado? Estos son algunos de los factores a valorar.

    Lo que vamos a proteger, ¿es valioso?

    Este factor es uno de los más relevantes a la hora de seleccionar el tipo de candado que vamos a escoger, ya que definirá el grado de seguridad que necesitamos. Podemos encontrar candados de seguridad alta, media y baja. En el caso del candado de alta seguridad, la característica principal es que se fabrican en acero cementado y templado, además de un revestimiento, protegiéndolo así de la oxidación. El mecanismo de cierre suele ser doble, y las llaves también tienen su particularidad para evitar el desbloqueo. Se trata de llaves reversibles de puntos, incluso, en algunos casos imposibles de duplicar.

    El espacio disponible para el candado

    Es importante medir el espacio interior del enganche o argolla donde vayamos a situar nuestro candado. Existen diferentes tipos de grosores, tamaños y larguras de arco y es por eso que se aconseja tenerlo en cuenta a la hora de realizar la compra. No obstante, si nos equivocamos, siempre podemos recurrir a accesorios como un porta-candados y adaptar el espacio al candado del que disponemos.

    El candado, ¿estará en exterior o en interior?

    A la hora de adquirir un candado tenemos que considerar si esté se ubicará en el interior o en el exterior. Si bien es cierto que no hay mucho problema en el caso de los interiores, es recomendable adquirir candados específicos si estos van a estar ubicados en la intemperie, en busca de evitar la oxidación. Un candado oxidado reduce la seguridad del mismo y puede acabar atascado, por lo que es preferible seleccionar aquellos fabricados con materiales inoxidables.

    Los candados de Lince

    En Lince contamos con 90 años de experiencia en el sector de la seguridad. Hoy en día, somos muy pocos los fabricantes de candados en Europa. Gracias a nuestro buen hacer en la fabricación de candados, hemos conseguido mantenernos como uno de esos pocos fabricantes europeos de candados llegando incluso a ofrecer soluciones a medida a nuestros clientes. Ofrecemos una amplia gama de candados, buscando siempre la innovación en cada uno de ellos, ya que este es uno de los pilares fundamentales de la empresa. La robustez, fiabilidad y la calidad de nuestros productos nos identifica. Nuestros candados se dividen en cuatro categorías principales: alta seguridad, tradicionales, intemperie y especiales.

    Candados de alta seguridad

    Los candados de alta seguridad, como su nombre indica, son candados que ofrecen una mayor garantía de seguridad frente a las distintas vulnerabilidades. Disponen de sistemas y elementos de tecnología más avanzada que disminuye en gran cantidad la posibilidad de desbloqueo. Son robustos y resistentes contra cualquier método, es decir, este tipo de candados son prácticamente indestructibles. Además, en algunos modelos las copias de llave están restringidas, de esta forma, haciendo el candado aún más seguro. Su uso es habitual en situaciones en las que el/los elemento/s a proteger es/son de alto valor. Los distintos candados que ofrecemos en esta gama están fabricados en acero cementado, acero inoxidable y latón.

    Candados tradicionales

    Los candados tradicionales son candados que se utilizan en situaciones de menor vulnerabilidad. Dentro de este tipo de candados existen categorías, desde los estándares hasta tradicionales con una mayor seguridad. Están fabricados en acero y aluminio.

    Candados intemperie

    Estos candados son los indicados para situaciones en las que el candado se encuentra en el exterior, siendo adecuados incluso para entornos marítimos. Se fabrican en materiales inoxidables, evitando así la oxidación hasta en los entornos con las condiciones más adversas.

    Candados especiales

    En esta categoría encontramos los candados acorazados y los de combinación en distintos materiales, así como latón, acero o aluminio, entre otros.

    Mantenimiento de los candados

    Con el tiempo, el candado puede dejar de ofrecer su máximo potencial de seguridad. Es por eso que, con el objetivo de prolongar la vida útil de un candado, se recomienda realizar revisiones periódicas, prestando atención a su mecanismo de funcionamiento (abriéndolo y volviéndolo a cerrar). De esta forma evitaremos que el polvo u otras sustancias se acumulen, consiguiendo mantener la precisión de apertura y cierre.

    En Lince somos una de las empresas líderes en la fabricación de candados, buscando siempre la mejora e innovación para ofrecer la mayor seguridad a nuestros clientes. Nuestra gran gama de candados es completa, capaz de adaptarse a cualquier situación y necesidad.